En julio publicamos El Niño y el café peruano, con la foto que abre esta nota. Elhers Santa Cruz la tomó en su finca de Luya, en Amazonas. Cerezas rojas, pintonas y verdes en la misma rama. En ese momento todavía era una advertencia.
Tres meses después ya hay cifras, el pronóstico se estiró y la pregunta cambió. Ya no es si El Niño va a afectar al café peruano. Es cuánto y hasta cuándo.
Dónde estamos a fines de octubre
El ENFEN, la comisión que vigila el fenómeno en el Perú, publicó su comunicado oficial N.° 18 a mediados de octubre. Mantiene la alerta de El Niño costero y proyecta que el evento siga hasta el otoño de 2027. Según lo que se informó, la magnitud sería extraordinaria hasta enero y después bajaría a fuerte.
En el Pacífico central, el llamado Niño global también se calienta y se mantendría muy fuerte hasta febrero.
Para lo que queda de 2026, el pronóstico espera más lluvia de lo normal en la costa norte, la costa central y la sierra norte occidental. En la sierra sur y en la selva central y sur, en cambio, se esperan lluvias normales o por debajo de lo normal.
En corto. El norte se moja más, el centro y el sur pueden quedarse cortos de lluvia y el calor sigue. Para el café, que vive en la ceja de selva, eso significa un año todavía desordenado.
Lo que ya le costó a la cosecha 2026
En agosto, ADEX estimó que la producción de café del Perú caería entre 15 y 20 por ciento este año. Hablamos de unas 230 a 240 mil toneladas, frente a las 285 mil de 2025.
La explicación es la que veíamos venir. Faltó lluvia justo cuando la planta florecía y llenaba el grano, sobre todo en la selva norte. Menos flores cuajaron, los granos llenaron peor y la campaña arrancó en mayo en lugar de abril.
| Indicador | 2025 | 2026 (estimado) |
|---|---|---|
| Producción | 285 mil toneladas | 230 a 240 mil toneladas |
| Inicio de cosecha | Abril | Mayo |
| Exportaciones | Récord histórico | Buenas, pero lejos del récord |
Hay un detalle que conviene entender. Una cosecha más chica no siempre se nota en el bolsillo del país, porque los precios internacionales siguen altos frente a lo que fueron hace pocos años. Pero esa cuenta no le sirve al productor que perdió parte de su café. Si cosechó menos y le costó más recogerlo y secarlo, un buen precio no tapa el hueco.
Lo que se decide entre octubre y diciembre
Acá está lo más importante de esta actualización. Entre octubre y diciembre, con las primeras lluvias fuertes, florece buena parte del café peruano. De esas flores sale la cosecha de 2027.
Para que una floración sea buena, la planta necesita una señal clara. Un tiempo seco y después una lluvia contundente que abra todos los botones a la vez. Con El Niño esa señal llega rota. Lloviznas sueltas, calor entre una y otra, o lluvias que se pasan de fuerza en el norte. La planta florece varias veces, de a pocos, y la cosecha siguiente sale despareja.
Es el efecto de doble campaña del que hablamos en julio. El clima de estos meses no se nota hoy en la taza. Se nota dentro de un año.
- Floraciones chicas y repetidas en vez de una grande.
- Flores que se caen sin cuajar después de un aguacero fuerte.
- Hojas con manchas amarillas de roya, que se dispara con calor y humedad.
- Cerezas perforadas por broca en las que quedaron de la cosecha pasada.
Cómo se vive en cada zona
No todo el Perú cafetalero la está pasando igual.
En el nororiente (Amazonas, San Martín y la parte oriental de Cajamarca) el problema de este año fue la falta de agua en la floración y la presión de roya en los meses húmedos. Es la zona donde está la finca de Elhers.
En la sierra norte occidental, la que mira al Pacífico, el riesgo ahora es el contrario. Lluvias por encima de lo normal que pueden tumbar flores y complicar el secado.
En el sur, y sobre todo en los valles altos de Cusco, los lotes por encima de los 1800 metros siguen siendo los que mejor aguantan. La altura le da al café noches frías, una maduración lenta y una taza que no se aplana con el calor. Por eso valles como Inkawasi, donde se cultiva el SL09 o Inca Gesha, siguen dando lotes brillantes en un año complicado.
Qué significa para tu taza
Este año la trazabilidad vale más que nunca. Cuando el clima aprieta, la diferencia entre un café rico y uno plano la marca quien cosechó solo la cereza madura, quien secó con cuidado y quien separó bien sus lotes.
Elhers es un buen ejemplo. A pesar de la maduración despareja que muestra su foto, este mes nos llegaron de su finca en Luya Natural Punch y Fruto Encantado, dos naturales experimentales llenos de fruta. Un natural así no perdona errores. Si entra cereza verde o el secado se moja, se nota en la taza. De la misma finca es Sombra Diurna, el lavado que muchos toman todos los días.
Comprarle a productores con nombre no es solo una decisión de sabor. En años como este es la forma más directa de que el trabajo bien hecho en la finca siga teniendo sentido.
Lo que viene
El ENFEN publica su siguiente comunicado el 30 de octubre y, a partir de ahí, cada dos semanas. Vamos a seguir esta serie con lo que pase en la floración y con lo que nos cuenten los productores con los que trabajamos. Si te interesa recibirlo, suscríbete al newsletter al final de esta página.